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Que ninguna vocación se pierda


La exhortación apostólica postsinodal Pastores dabo vobis, después de subrayar la necesidad de los sacerdotes para la existencia y la misión de la Iglesia, afirma la consiguiente necesidad de su formación: “La formación de los futuros sacerdotes, tanto diocesanos como religiosos, y la atención asidua, llevada a cabo durante toda la vida, con miras a su santificación personal en el ministerio y mediante la actualización constante de su dedicación pastoral lo considera la Iglesia como una de las tareas de máxima importancia para el futuro de la evangelización de la humanidad” (PDV, n. 2). Esta tarea, según el Pontífice, incumbe a toda la Iglesia en sus diversos aspectos y a cada uno de sus miembros. Entre otros, existen también grupos de promoción vocacional, “cuyos miembros ofrecen su ayuda de oración y de sufrimiento por las vocaciones sacerdotales y religiosas, así como su apoyo moral y material” (PDV, n. 41). Con respecto a esta última categoría, por la gracia de Dios, la Iglesia no carece de un enorme número de fieles que contribuyen con sus oraciones y recursos materiales a la formación de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa.


Entre estos grupos se encuentra la Fundación CARF, cuyos miembros contribuyen generosamente a la formación de seminaristas, religiosos y sacerdotes en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, y en las facultades de estudios eclesiásticos de la Universidad de Navarra. También contribuyen de manera especial a patrocinar la formación intelectual, humana y espiritual de los seminaristas de nuestro colegio Sedes Sapientiae y del colegio Bidasoa (Pamplona, España). El espíritu de estos benefactores se resume en las palabras de una de ellas, Margarita: "Si no hubiera sacerdotes, no habría Iglesia. Que ninguna vocación se pierda por falta de recursos!”. El 21 de octubre tuvimos el privilegio de recibir de nuevo en nuestro colegio a los miembros españoles de esta fundación. Su visita es normalmente un momento de alegría y agradecimiento para nuestros seminaristas, que se benefician directamente de su generosidad y benevolencia. Entre los momentos más destacados de la visita se contaron la celebración de la santa Misa en español presidida por el rector, don Javier Canosa, un momento de interacción, saludos y sesión de fotos en la terraza del colegio, el almuerzo y, finalmente, un interesante momento de testimonios de algunos seminaristas.





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