Sedes Sapientiae

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Historia

El cumplimento de un sueño

   

  La dirección del Colegio está confiada a la Prelatura del Opus Dei.

  El Sedes Sapientiae responde a un deseo de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fun-dador el Opus Dei, que, movido por su ardiente amor a la Iglesia y al Romano Pontífice, desde su llegada a Roma en 1946, deseaba instituir un colegio para la forma-ción de los candidatos al sacerdocio junto a la Sede de Pedro.

  Este “sueño” se ha hecho realidad gracias al primer sucesor de san Josemaría, el beato Álvaro del Portillo, prelado del Opus Dei.

En el corazón de Roma

  En los años que siguiron a la erección —que tuvo lugar en el año académico 1990/91—, el Colegio Eclesiástico ha visto aumentar progresivamente el numero de seminaristas.

  A principios del año 2000 el Sedes Sapientiae se transfirió su sede definitiva en los edificios del anti-guo Conservatorio de San Pascual Baylon, situado en el barrio del Trastevere, a pocos minutos de San Pedro y de la Plaza Navona, muy cerca de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

  Durante los trabajos de restauración de la casa se encontraron varias ruinas arquelógicas que, oportu-namente valorizadas, contribuyen a dar al Colegio un carácter aún más pronunciado de romanidad.

  Gracias a las nuevas instalaciones ha sido posible aumentar el número de seminaristas que reciben la formación para el sacerdocio y, de este modo, res-ponder mejor a las múltiples peticiones de admisión que se reciben cada año.

Al servicio de la Iglesia

  Los alumnos que llegan al Sedes Sapientiae son candidatos al sacerdocio enviados por sus respectivos obispos y, una vez comple-tada la formación, regresan a la diócesis de proveniencia, en la que serán incardinados.

  El hecho de que el Colegio tenga su sede en Roma ayuda a tener una percepción más vi-va de la unidad y universalidad de la Iglesia.

  La vida en el Seminario se caracteriza por una ambiente de confianza y libertad, orden y fraternidad, de un clima de estudio serio y de piedad. Además, la convivencia en el ambiente internacional del Sedes Sapientiae estimula en los seminaristas una actitud de apertura y comprensión hacia las diversas culturas.